Junto a otros empresarios independientes, llevamos adelante un sólido modelo de negocios que permite obtener los siguientes beneficios: Generar importantes ingresos sin arriesgar su ocupación actual. Convertirse en su propio jefe. Trabajar desde su hogar, si así lo desea. Tener más tiempo libre y al mismo tiempo aumentar sus ingresos. Tener el control de su horario.

   

Relajarse requiere de concentración

PRINCIPIOS DE LA PRODUCTIVIDAD DE DAVID ALLEN


La gran mayoría de los sistemas relacionados con el movimiento, especialmente
de los seres humanos, funcionan más productivamente cuando están en relajación
que cuando se encuentran estresados e innecesariamente tensos. Sin embargo,
las tensiones son las que aumentan de forma más automática en las personas en
el transcurso del día, no así la relajación.

Muy pocos experimentan que las presiones disminuyen a medida que pasa el día;
por el contrario, estas tienden a aumentar progresivamente sin necesidad de hacer
nada. Sabemos que las cosas pueden quebrarse o, por lo menos, solidificarse con
el paso del tiempo si sus partes móviles están aprisionadas y no tienen flexibilidad.

Nuestros patrones de comportamiento han sido creados para propósitos específicos,
pero éstos, por lo general, no se extinguen solos cuando el propósito se ha cumplido.
Es necesario que nos desconectemos de esas formas conscientemente, tan pronto
como estas dejen de servirnos, y que dirijamos nuestra atención hacia actividades
que alivien las tensiones.

Soltar las tensiones que ya no son necesarias requiere de un enfoque dirigido, y este
es un proceso, dinámico y no pasivo.

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CITAS

"Nada puede servirle tanto al ser humano como su determinación a no ser apresurado." 
~ Henry David Thoreau

"A lo "fácil" se le puede dar dignidad teórica y también fuerza ética:
es la pérdida deliberada de todo heroísmo, incluso en el placer."
~ Roland Barthes
               
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PARA PENSARLO.

"APRENDE A SOLTAR"

Por lo general, tenemos la motivación necesaria para comprometernos con nuevos
hábitos, conjurar nuevas metas y crear planes nuevos cada vez que comienza un nuevo
ciclo, como por ejemplo, un nuevo año, o cuando uno se muda de casa o consigue un
trabajo nuevo. Esas situaciones presentan una oportunidad única de afirmar nuestros
traseros y ponernos en marcha. A mi me encanta la inspiración que se siente en
esas ocasiones. No obstante, el comienzo de un nuevo ciclo también obliga a fijarse
en el otro extremo del espectro, que es que también debemos soltar.

Los momentos de transición en nuestra vida nos brindan una excelente oportunidad
para desconectarnos de aquellas cosas que ya no nos sirven. Y nosotros necesitamos
el espacio psíquico y físico que ellas tienen ocupado. No es necesario trabajar duro
para lograr tener creatividad. Lo que sí requiere de un esfuerzo, conlleva un riesgo y
necesita de una intencionalidad es liberarse de aquellas cosas que impiden que nuestra
creatividad se experimente y exprese plenamente. Parece ser que el número de cosas
a las que podemos apegarnos y engancharnos es limitado, ¡y la capacidad atencional
de la mayoría de las personas se satura fácilmente! Nuestra capacidad de asumir
compromisos parece que se expandiera para llenar todo espacio psíquico que se
genera, y mucho más.

(¿Se ha topado últimamente con alguna persona que se haya impuesto más tareas
de las que puede cumplir?) Y no quiero afirmar que esto sea un imposible, ya que de
hecho contamos con el potencial para expandir nuestro alcance y efectividad. Pero en
algún momento se llega al máximo que se puede cumplir en un determinado lapso de
tiempo. En consecuencia, lo lógico es que si queremos involucrarnos en asuntos nuevos
y mejores, debamos soltar algo.

¿Que debiéramos dejar ir para crear más espacio? Algunos de estos rituales pueden
ser bastante pedestres, como por ejemplo, regalar la ropa que no usamos, poner en
orden el garaje y donar artículos que han pasado de moda a nuestra institución de
caridad favorita. Sin embargo, hay cosas más interesantes que estas, como
deshacerse de una propiedad, cortar un árbol seco, vender recursos que no reditúan,
y decirle a tu hijo veinteañero que tiene que irse de la casa y alquilar su propio
apartamento. ¿Cuáles de tus proyectos pendientes debieran traspasarse a tu lista
de "algún día/quizás" y /o qué "ideas nuevas algún día/quizás" podrían ser eliminadas
completamente, ya que han perdido su sentido?.

¿Por qué no sacar de tu lista de tarjetas de saludo a aquel viejo amigo que ahora es
viejo y que dejó de ser tu amigo? Pero dónde se pone realmente interesante la cosa
es cuando logras deshacerte de imágenes limitantes que tienes sobre ti mismo.

(¿Realmente tienes que seguir repitiéndote que no te alcanza el tiempo para ________ ?)

El acto de soltar puede ser aterrorizante. ¿Y qué si no hay nada que lo reemplace?
¿Qué si lo que lo reemplaza no es mejor? Y podría tornarse incluso peor. Renunciar al
manejo de cualquier cosa pulsa la cuerda del mayor terror humano: la pérdida del
control. Los comportamientos más irracionales y negativos se ven en personas que
tratan de mantener el control de algo. Y lo más absurdo en todo esto es que al parecer
realmente no tenemos el control de nada. Monitorear, dirigir, cooperar con algo, sí.
Pero ¿controlarlo? Si quieres comprobarlo, trata de evitar que las cosas cambien.
Hay un dicho antiguo que dice: "Quien mucho abarca, poco aprieta." En otras palabras,
demasiado control equivale a estar fuera de control.

Para pasar a un nivel mayor de efectividad debemos renunciar a las formas viejas y a
hábitos arcaicos, y entrar en territorio virgen y por lo tanto, incómodo. No importa cuántas
veces nos recordemos las ventajas de todas las cosas buenas y maravillosas que nos
esperan en nuestra próxima etapa, cada vez que tenemos que dejar ir algo que nos es
familiar se experimenta como un vacío al que hay que saltar. Es posible que esas cosas
buenas, así como los sentimientos agradables que ellas nos generan, tarden una milésima
de segundo en manifestarse, pero nosotros sentimos que aún nos falta cruzar el Rio Styx.

Hace algunos años descubrí que el sacrificio era sólo momentáneo, pero eso es algo
que se comprende cuando uno se ha rendido. No hay una red bajo nuestros pies. Por lo
general, esa cosa increíble y mejor que surge en el espacio vacío que se produjo al soltar,
se hace presente inmediatamente, pero jamás llegamos a tener la certeza de que eso va
a suceder. Francamente creo que muchas de las personas que resisten a despejar, aclarar
y organizar lo hacen porque tienen miedo de soltar. Parecen afirmar: "Voy a perder el control
si me entrego a este negocio de tener un sistema que está fuera de mi cabeza. Entonces,
mis estructuras me van a controlar a mí y mi mente perderá la libertad. Tengo que aferrarme
por dentro."

Incluso he llegado a pensar que la gente se rehúsa a adoptar el hábito de anotar
objetivamente cosas, de capturar pensamientos y compromisos, ¡porque tienen miedo
que al hacerlo pierdan el control de ellas! Me divierte la reciente popularidad del valor
"messiness" (desorden). De hecho, sería ciertamente limitante tratar de mantener el
control de las cosas sobre-comprometiéndose con estructuras inoperantes. Pero es
igualmente limitante, tener miedo al espacio abierto que genera y promueve un sistema
realmente bueno y ser adicto a una estructura mental interna e incontrolable.

¿Y qué tiene de bueno ese espacio abierto? El aferrarse a una idea o a un compromiso
requiere de energía. ¿Cómo saber qué debemos recordar? ¿Debo dejar que brote en mi
conciencia con frecuencia y en cualquier momento para sentirme bien porque aún lo
tengo en mi poder? Pero, ¿qué tan productivo resulta que algo aparezca en nuestra mente
recurrentemente, exigiendo nuestra atención?

Parece que algunas personas logran una sensación de efectividad y de importancia
cuando tienen que acordarse de muchas cosas que deben recordarse constantemente.
Resulta una pérdida de tiempo y de energía mental bastante tonta, por decir lo menos,
aún en el caso de que dichos pensamientos no produjeran el estrés de la preocupación
(que a menudo generan). Esto me recuerda al mono que es incapaz de sacar la mano
por el agujero, porque la tiene empuñada y no quiere soltar el alimento que tiene en ella.
 
Pero ¿que pasaría si realmente no tuvieras nada en la mente? ¿Podrías manejar ese
vacío potencial? Claro que si has saboreado el estado de la "mente como el agua",
comprendes que la "nada" a la que nos referimos no es realmente nada, es simplemente
una claridad prístina que permite una concentración y una atención total, que no tiene
estática o ruido mental distractivo y tampoco presiones. Está vacío, pero no de
pensamientos, sino de pensamientos inconexos que de hecho tienen poder sobre
nosotros. En esa zona somos libres.

Realmente es imposible tener la mente en blanco, en tanto estemos conscientes. La
mente libera un flujo continuo de imágenes y de pensamientos, que se parece bastante
a tu computador que repasa continuamente las bases de datos que tiene en su interior.
Tu inteligencia, sin embargo, parece actuar de una forma un poco diferente.

No sólo puedes usarla para cambiar de parecer, sino que también te permite estacionar
la mente, y dejarla en estado de ocio, mientras otra parte tuya, más creativa e intuitiva,
es libre para ocuparse de otros asuntos. Tu mente, así como tus emociones, son algo
que tienes y no algo que eres. Pero, puede crearte muchos problemas si mantienes la
mente esclavizada a funciones que no sabe desempeñar bien. ¿Cuán apegado estás
a tus pensamientos?

De hecho, el pensar lo que sea que estemos pensando, de la forma en que lo pensamos,
nos produce una sensación profunda de comodidad, y no nos entusiasma mucho la
posibilidad de renunciar a eso. Qué ironía, ya que no podríamos mantener un pensamiento
por mucho tiempo aunque tratásemos (a menos que tuviéramos el entrenamiento de un
yogui), y por este mecanismo es que caemos y aterrizamos en lugares nuevos en nuestra
mente ¡todo el tiempo! Pero (aparentemente) nos exige fe y fortaleza, soltar el control de
nuestra mente sin tener ningún tipo de garantías de que el otro lado va a ser superior y
mejor.


"Se requiere de mucha valentía para soltar aquello que es familiar y
aparentemente seguro para adoptar algo nuevo. Pero aquello que ha
perdido su significado no ofrece una seguridad real. Mayor seguridad
existe en lo que es arriesgado y emocionante, porque en el movimiento
hay vida y en el cambio hay poder."
~Alan Cohen

"Construimos las farsas más importantes no para ocultar lo malo y lo feo
dentro de nosotros, si no nuestro vacío. Lo más difícil de ocultar es
aquello que no está allí."
~Eric Hoffer

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SUGERENCIAS

OK, lo admito - la moda "abolsada" se impone. Finalmente he decidido guardar en la
gaveta de mi escritorio cajas de bolsas plásticas "zip-lock" transparentes de variados
tamaños. Si eres medianamente "fanático de los aparatos" como yo (es decir, adicto
a cualquier cosa pequeña, negra, altamente tecnificada que parece que sirviera para
algo fantástico, pero que la mayoría de las veces no), he descubierto que la mejor manera
de almacenar todos esos cables de distinto tipo, adaptadores, baterías y accesorios, es
colocándolos en una bolsa plástica, etiquetándola claramente con mi etiquetador, identificando
el modelo y número del aparato, y guardando la bolsa en una gaveta o en un contenedor
apropiado. Personalmente, tengo un contenedor de plástico, del tipo Tupperware, en
donde guardo, en bolsitas etiquetadas muy ordenadamente, todos esos componentes
electrónicos de aspecto indefinido y que he acumulado a pesar de mí mismo. Es otra
manera elegante de mantener el control de mi tendencia a perder el control.


"Copyright 2002, The David Allen Company. Todos los derechos reservados".
The David Allen Company - 1674 McNell Road Ojai, California 93023 U.S.A.
Tel (805) 646-8432. e-mail: infoespañol@davidco.com 
 
 

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