|
La gran mayoría de los sistemas relacionados con el movimiento,
especialmente
de los seres humanos, funcionan más productivamente cuando están
en relajación
que cuando se encuentran estresados e innecesariamente tensos. Sin
embargo,
las tensiones son las que aumentan de forma más automática en las
personas en
el transcurso del día, no así la relajación.
Muy pocos experimentan que las presiones disminuyen a medida que
pasa el día;
por el contrario, estas tienden a aumentar progresivamente sin
necesidad de hacer
nada. Sabemos que las cosas pueden quebrarse o, por lo menos,
solidificarse con
el paso del tiempo si sus partes móviles están aprisionadas y no
tienen flexibilidad.
Nuestros patrones de comportamiento han sido creados para propósitos
específicos,
pero éstos, por lo general, no se extinguen solos cuando el propósito
se ha cumplido.
Es necesario que nos desconectemos de esas formas conscientemente,
tan pronto
como estas dejen de servirnos, y que dirijamos nuestra atención
hacia actividades
que alivien las tensiones.
Soltar las tensiones que ya no son necesarias requiere de un enfoque
dirigido, y este
es un proceso, dinámico y no pasivo.
---------
CITAS
"Nada puede servirle tanto al ser humano como su determinación
a no ser apresurado."
~ Henry David Thoreau
"A lo "fácil" se le puede dar dignidad teórica y
también fuerza ética:
es la pérdida deliberada de todo heroísmo, incluso en el
placer."
~ Roland Barthes
---------
PARA PENSARLO.
"APRENDE A SOLTAR"
Por lo general, tenemos la motivación necesaria para comprometernos
con nuevos
hábitos, conjurar nuevas metas y crear planes nuevos cada vez que
comienza un nuevo
ciclo, como por ejemplo, un nuevo año, o cuando uno se muda de casa
o consigue un
trabajo nuevo. Esas situaciones presentan una oportunidad única de
afirmar nuestros
traseros y ponernos en marcha. A mi me encanta la inspiración que
se siente en
esas ocasiones. No obstante, el comienzo de un nuevo ciclo también
obliga a fijarse
en el otro extremo del espectro, que es que también debemos soltar.
Los momentos de transición en nuestra vida nos brindan una
excelente oportunidad
para desconectarnos de aquellas cosas que ya no nos sirven. Y
nosotros necesitamos
el espacio psíquico y físico que ellas tienen ocupado. No es
necesario trabajar duro
para lograr tener creatividad. Lo que sí requiere de un esfuerzo,
conlleva un riesgo y
necesita de una intencionalidad es liberarse de aquellas cosas que
impiden que nuestra
creatividad se experimente y exprese plenamente. Parece ser que el número
de cosas
a las que podemos apegarnos y engancharnos es limitado, ¡y la
capacidad atencional
de la mayoría de las personas se satura fácilmente! Nuestra
capacidad de asumir
compromisos parece que se expandiera para llenar todo espacio psíquico
que se
genera, y mucho más.
(¿Se ha topado últimamente con alguna persona que se haya
impuesto más tareas
de las que puede cumplir?) Y no quiero afirmar que esto sea un
imposible, ya que de
hecho contamos con el potencial para expandir nuestro alcance y
efectividad. Pero en
algún momento se llega al máximo que se puede cumplir en un
determinado lapso de
tiempo. En consecuencia, lo lógico es que si queremos involucrarnos
en asuntos nuevos
y mejores, debamos soltar algo.
¿Que debiéramos dejar ir para crear más espacio? Algunos de estos
rituales pueden
ser bastante pedestres, como por ejemplo, regalar la ropa que no
usamos, poner en
orden el garaje y donar artículos que han pasado de moda a nuestra
institución de
caridad favorita. Sin embargo, hay cosas más interesantes que
estas, como
deshacerse de una propiedad, cortar un árbol seco, vender recursos
que no reditúan,
y decirle a tu hijo veinteañero que tiene que irse de la casa y
alquilar su propio
apartamento. ¿Cuáles de tus proyectos pendientes debieran
traspasarse a tu lista
de "algún día/quizás" y /o qué "ideas nuevas algún
día/quizás" podrían ser eliminadas
completamente, ya que han perdido su sentido?.
¿Por qué no sacar de tu lista de
tarjetas de saludo a aquel viejo amigo que ahora es
viejo y que dejó de ser tu amigo? Pero dónde se pone realmente
interesante la cosa
es cuando logras deshacerte de imágenes limitantes que tienes sobre
ti mismo.
(¿Realmente tienes que seguir repitiéndote que no te alcanza el
tiempo para ________ ?)
El acto de soltar puede ser aterrorizante. ¿Y qué si no hay nada
que lo reemplace?
¿Qué si lo que lo reemplaza no es mejor? Y podría tornarse
incluso peor. Renunciar al
manejo de cualquier cosa pulsa la cuerda del mayor terror humano: la
pérdida del
control. Los comportamientos más irracionales y negativos se ven en
personas que
tratan de mantener el control de algo. Y lo más absurdo en todo
esto es que al parecer
realmente no tenemos el control de nada. Monitorear, dirigir,
cooperar con algo, sí.
Pero ¿controlarlo? Si quieres comprobarlo, trata de evitar que las
cosas cambien.
Hay un dicho antiguo que dice: "Quien mucho abarca, poco
aprieta." En otras palabras,
demasiado control equivale a estar fuera de control.
Para pasar a un nivel mayor de efectividad debemos renunciar a las
formas viejas y a
hábitos arcaicos, y entrar en territorio virgen y por lo tanto, incómodo.
No importa cuántas
veces nos recordemos las ventajas de todas las cosas buenas y
maravillosas que nos
esperan en nuestra próxima etapa, cada vez que tenemos que dejar ir
algo que nos es
familiar se experimenta como un vacío al que hay que saltar. Es
posible que esas cosas
buenas, así como los sentimientos agradables que ellas nos generan,
tarden una milésima
de segundo en manifestarse, pero nosotros sentimos que aún nos
falta cruzar el Rio Styx.
Hace algunos años descubrí que el sacrificio era sólo momentáneo,
pero eso es algo
que se comprende cuando uno se ha rendido. No hay una red bajo
nuestros pies. Por lo
general, esa cosa increíble y mejor que surge en el espacio vacío
que se produjo al soltar,
se hace presente inmediatamente, pero jamás llegamos a tener la
certeza de que eso va
a suceder. Francamente creo que muchas de las personas que resisten
a despejar, aclarar
y organizar lo hacen porque tienen miedo de soltar. Parecen afirmar:
"Voy a perder el control
si me entrego a este negocio de tener un sistema que está fuera de
mi cabeza. Entonces,
mis estructuras me van a controlar a mí y mi mente perderá la
libertad. Tengo que aferrarme
por dentro."
Incluso he llegado a pensar que la gente se rehúsa a adoptar el hábito
de anotar
objetivamente cosas, de capturar pensamientos y compromisos, ¡porque
tienen miedo
que al hacerlo pierdan el control de ellas! Me divierte la reciente
popularidad del valor
"messiness" (desorden). De hecho, sería ciertamente
limitante tratar de mantener el
control de las cosas sobre-comprometiéndose con estructuras
inoperantes. Pero es
igualmente limitante, tener miedo al espacio abierto que genera y
promueve un sistema
realmente bueno y ser adicto a una estructura mental interna e
incontrolable.
¿Y qué tiene de bueno ese espacio abierto? El aferrarse a una idea
o a un compromiso
requiere de energía. ¿Cómo saber qué debemos recordar? ¿Debo
dejar que brote en mi
conciencia con frecuencia y en cualquier momento para sentirme bien
porque aún lo
tengo en mi poder? Pero, ¿qué tan productivo resulta que algo
aparezca en nuestra mente
recurrentemente, exigiendo nuestra atención?
Parece que algunas personas logran una sensación de efectividad y
de importancia
cuando tienen que acordarse de muchas cosas que deben recordarse
constantemente.
Resulta una pérdida de tiempo y de energía mental bastante tonta,
por decir lo menos,
aún en el caso de que dichos pensamientos no produjeran el estrés
de la preocupación
(que a menudo generan). Esto me recuerda al mono que es incapaz de
sacar la mano
por el agujero, porque la tiene empuñada y no quiere soltar el
alimento que tiene en ella.
Pero ¿que pasaría si realmente no tuvieras nada en la mente? ¿Podrías
manejar ese
vacío potencial? Claro que si has saboreado el estado de la
"mente como el agua",
comprendes que la "nada" a la que nos referimos no es
realmente nada, es simplemente
una claridad prístina que permite una concentración y una atención
total, que no tiene
estática o ruido mental distractivo y tampoco presiones. Está vacío,
pero no de
pensamientos, sino de pensamientos inconexos que de hecho tienen
poder sobre
nosotros. En esa zona somos libres.
Realmente es imposible tener la mente en blanco, en tanto estemos
conscientes. La
mente libera un flujo continuo de imágenes y de pensamientos, que
se parece bastante
a tu computador que repasa continuamente las bases de datos que
tiene en su interior.
Tu inteligencia, sin embargo, parece actuar de una forma un poco
diferente.
No sólo puedes usarla para cambiar de parecer, sino que también te
permite estacionar
la mente, y dejarla en estado de ocio, mientras otra parte tuya, más
creativa e intuitiva,
es libre para ocuparse de otros asuntos. Tu mente, así como tus
emociones, son algo
que tienes y no algo que eres. Pero, puede crearte muchos problemas
si mantienes la
mente esclavizada a funciones que no sabe desempeñar bien. ¿Cuán
apegado estás
a tus pensamientos?
De hecho, el pensar lo que sea que estemos pensando, de la forma en
que lo pensamos,
nos produce una sensación profunda de comodidad, y no nos
entusiasma mucho la
posibilidad de renunciar a eso. Qué ironía, ya que no podríamos
mantener un pensamiento
por mucho tiempo aunque tratásemos (a menos que tuviéramos el
entrenamiento de un
yogui), y por este mecanismo es que caemos y aterrizamos en lugares
nuevos en nuestra
mente ¡todo el tiempo! Pero (aparentemente) nos exige fe y
fortaleza, soltar el control de
nuestra mente sin tener ningún tipo de garantías de que el otro
lado va a ser superior y
mejor.
"Se requiere de mucha valentía para soltar aquello que es
familiar y
aparentemente seguro para adoptar algo nuevo. Pero aquello que ha
perdido su significado no ofrece una seguridad real. Mayor seguridad
existe en lo que es arriesgado y emocionante, porque en el
movimiento
hay vida y en el cambio hay poder."
~Alan Cohen
"Construimos las farsas más importantes no para ocultar lo
malo y lo feo
dentro de nosotros, si no nuestro vacío. Lo más difícil de
ocultar es
aquello que no está allí."
~Eric Hoffer
---------
SUGERENCIAS
OK, lo admito - la moda "abolsada" se impone. Finalmente
he decidido guardar en la
gaveta de mi escritorio cajas de bolsas plásticas "zip-lock"
transparentes de variados
tamaños. Si eres medianamente "fanático de los aparatos"
como yo (es decir, adicto
a cualquier cosa pequeña, negra, altamente tecnificada que parece
que sirviera para
algo fantástico, pero que la mayoría de las veces no), he
descubierto que la mejor manera
de almacenar todos esos cables de distinto tipo, adaptadores, baterías
y accesorios, es
colocándolos en una bolsa plástica, etiquetándola claramente con
mi etiquetador, identificando
el modelo y número del aparato, y guardando la bolsa en una gaveta
o en un contenedor
apropiado. Personalmente, tengo un contenedor de plástico, del tipo
Tupperware, en
donde guardo, en bolsitas etiquetadas muy ordenadamente, todos esos
componentes
electrónicos de aspecto indefinido y que he acumulado a pesar de mí
mismo. Es otra
manera elegante de mantener el control de mi tendencia a perder el
control.
|
"Copyright 2002, The David
Allen Company. Todos los derechos reservados".
The David Allen Company - 1674 McNell Road Ojai, California
93023 U.S.A.
Tel (805) 646-8432. e-mail: infoespañol@davidco.com |
|
|
|