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La manera normal mediante la cual las cosas progresan o se mejoran
es un proceso relativamente
largo de selección natural: los mejores (los más fuertes, los más
adaptables) permanecen. Para
aquellos que quieren los beneficios internos y externos de la
excelencia aunque sea un poco más
pronto, hay que desviar atención de lo cotidiano y dedicársela
constantemente al avance de su
proceso.
CITA
"No mires donde te has caído sino donde te resbalaste".
~Proverbio africano
PARA PENSARLO...
"Las inversiones en productividad"
Todos podemos ser más productivos individual y organizacionalmente.
Siempre se puede
añadir valor al echar mano únicamente de los recursos que tenemos
disponibles. Sin embargo,
¿qué es lo que incrementa la productividad? Como regla general NO
con más recursos.
Más dinero que produce el mismo resultado por dólar gastado no se
considera una
mejoría. Lo que genera más por la energía invertida es la inserción
conciente de al menos
una de estas cuatro cosas que no se llevan a cabo por sí solas:
despejar, enfocarse,
estructurar y tomar acción.
1) Limpiar y despejar. Cualquier actividad que no se haga cargo
apropiadamente de su
"despojo", aumentará la carga del sistema y causará
esfuerzos innecesarios para aguantar
y lidiar con residuo acumulado. ¿Qué es lo que ya no se necesita?
Proyectos viejos, políticas
y procedimientos gastados, compromisos viejos sin negociar, toxinas
corporales sin desechar...
en fin, cualquier cosa que ocupe espacio, atención y que no genere
valor, cuando se remueve,
automáticamente aumentará el caudal de productividad. Sí se
requiere intención y acción
para eliminar "cosas", puesto que se torna más y más
inerte si no se le infunde regularmente con
interés conciente.
2) Enfocarse. Las fuerzas físicas y psíquicas se movilizan automáticamente
con enfoque y se
dispersan y exhaustan sin éste. ¿Cuál es el propósito de esta
reunión, de esta propuesta, de
esta vacación, de este departamento, este escritorio, este trabajo?
¿Qué tratamos de hacer?
¿Adónde nos dirigimos? Respuestas claras a estas interrogantes
crean energía que produce
resultados con menor esfuerzo. Si no se les atiende, la distracción
se las arreglará para
meterse como un ladrón de noche.
3) Estructurar. Echa un vistazo ahora a las estructuras físicas que
ves. Existen no por un
valor en sí mismas sino por lo que generan: confort, protección,
apoyo, comunicación,
enfoque, visibilidad, con un mínimo de energía expandida. Sin
estructuras entraríamos en
aprietos para mantener esas experiencias sólo con el cuerpo. Sin
una lista de todas las
diligencias que tenemos que hacer cuando andamos en la calle, es muy
seguro que no
seremos tan productivos. Si a nadie se le designa para contestar el
teléfono, todos tendrían
que desperdiciar atención cada vez que este repique. Si no tengo
mis pinceles en orden,
estaré limitando mi expresión creativa. Las estructuras no se
presentan espontáneamente.
La gente productiva siempre se pregunta: ¿cómo me puedo organizar
mejor y simplificar
lo que estoy haciendo?
4) Tomar acción. Es más fácil moverse cuando ya se está en
movimiento. Requiere menos
esfuerzo redirigir algo que va en dirección errada, que poner en
marcha algo que está inmóvil.
El miedo de lo desconocido y de las consecuencias potenciales
negativas de la imperfección
pueden generar con facilidad la parálisis por análisis. Si hay
algo que requiere ser distinto de
como es y no hay una "próxima acción" decidida aún,
existirá la tendencia de una angustia
debilitante al igual que cero movimiento. El iniciar un paso físico
sencillo es con frecuencia
la llave para liberar energía acumulada y empezar a generar un ímpetu
productivo. Pero se
requiere de concentración e intención para mantener la mente
encarrilada a un punto
específico de acción.
Cualquiera de estas cuatro dinámicas puede mejorar la cualidad y
cantidad de la productividad
y cada una requiere un esfuerzo consciente para su empleo. Y
cualquiera de ellas, si no se usa lo
suficiente, puede minar la productividad. Puedes tener un
departamento limpio, enfocado y activo
que le falten buenas descripciones de trabajo y no será tan
efectivo como pudiese. Podrías bien
tener un equipo bien estructurado, trabajando tiempo extra, con
bandejas de entrada limpias y
aún así no tener el enfoque en lo que necesitan hacer
apropiadamente.
Y podrías tener un ejecutivo bien organizado, al que le gustan los
desafíos y el logro de
resultados a lo grande, con toneladas de comunicaciones y
compromisos incompletos, que
le estarán estorbando cual albatros atado al cuello.
Para que una persona se sostenga en un ámbito de alto desempeño,
tiene que enfocarse en lo
que sea importante, capturar y organizar todos los ciclos abiertos aún
relevantes a su vida y
trabajo y, constantemente, tomar acción respecto de expresar y
completar aquello que les
corresponda hacer. Si no estás operando de esa forma tanto como te
gustaría, ¿cuál de estos
cuatro aspectos relacionados con la productividad es tu talón de
Aquiles? ¿Cuál podría ser
la oportunidad de mejorar para tu organización o para tu familia?
¿Están las cosas tan limpias,
enfocadas, estructuradas y activas como podrían o precisan estarlo
en todos los campos
significativos? ¿Cuál sería una buena estrategia de inversión?
"Una definición útil de libertad se obtiene únicamente
buscando el principio de libertad en el
principal quehacer de la vida humana, es decir, en el proceso
mediante el cual la humanidad
educa su respuesta y aprende a controlar su entorno."
~Walter Lippman
SUGERENCIA
Puesto que resulta ser muy común que muchos tengamos un montón de
cosas que
organizar y desechar, estoy enviándoles esto que me mandó un
amigo, Peter Scott:
"Cada día que estábamos en casa, dedicábamos 30 minutos
antes de la cena a organizar
una parte nueva. En ese marco de tiempo a lo mejor alcanzábamos a
cubrir un cuarto,
o sólo un metro cuadrado, pero todo lo que estaba en esa área
quedaba listo, incluyendo
la sacudida del polvo. Avanzábamos metódicamente para alcanzar a
cubrir todo.
Y cuando sonaba el cronómetro a los treinta minutos, parábamos de
hacer lo que
estábamos haciendo. En el pasado, la muerte de tales esfuerzos se
había dado diciendo:
"Bien: organicemos la biblioteca." Y nos pasábamos una o
dos horas moviendo las cosas
de un lado a otro hasta que nos aburríamos y al final de cuentas
las cosas no cambiaban
mucho porque no nos enfocábamos. Con este método nuevo, nos
aseguramos
de tocar todo y hacer las cuatro preguntas básicas:
-¿Nos quedamos con esto?
-Si la respuesta es sí, ¿dónde lo ponemos?
-Si la respuesta es no: ¿lo vendemos, reciclamos, regalamos o lo
tiramos a la basura?
Nos tomó nueve meses terminar con toda la casa. Pero no importaba.
Seguimos revisando
de nuevo, aunque no pasamos todos los días de la semana en eso, únicamente
tres.
Ahora estamos surtiendo un impacto mucho más grande, porque es
imposible organizarse
perfectamente la primera vez: no podemos acordarnos de dónde va
cada cosa. Ahora,
no obstante, las cosas están cada vez más consolidadas y la
organización misma está
cobrando mayor sentido. Un factor clave es que ya no me mortifico
por lo que pueda
estar guardándose en el garaje. Ya sé que en algún momento
de los próximos seis
meses a un año, voy a tener que ver cosa por cosa de ese lugar.
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