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COMENTARIO
El universo aborrece un vacío. Es extremadamente difícil mantener
un enfoque sin una herramienta.
La mera creación de un marco de trabajo te invitará a que llenes
todos los espacios vacíos.
Constrúyelo y vendrán, en especial tu pensamiento y creatividad.
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CITAS
"La conjetura astuta, la hipótesis fértil, el salto valiente
a una conclusión tentativa, todas éstas
constituyen la moneda más valiosa del ser pensante en acción".
- Jeremías S. Bruner
"El trabajo mismo te enseñará cómo hacerlo".
- Proverbio estonio
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PARA PENSARLO
"¿DONDE ESTA EL MEOLLO?"
Recientemente un artista gráfico estaba contándome acerca de su
proceso creativo con
respecto a generar diseños para sus clientes. "En algún
momento, me surge el "meollo".
De ahí en adelante, todo el rompecabezas empieza a armarse. Antes
de entonces, estoy
hecho un lío".
Me puse a pensar en "el meollo", algo que he experimentado
con todos los ensayos que he
escrito, con todas las formulaciones de lemas que he facilitado y
con toda nueva configuración
de flujo de trabajo que he creado con algún cliente y con todo
proceso de planeación real en
el que he participado.
El tiempo y energía requeridos para crear algo pasa a través de un
ciclo, un ciclo que es rara
vez tan fácil o inmediatamente obvio y tan claro como me gustaría
imaginármelo.
Hay un marco de trabajo inicial -como un ímpetu para crear algo- y
una idea primera de cómo
expresarlo. Luego se da un paso hacia lo desconocido. Luego pensar.
Luego una expresión
de ese pensamiento.
Luego una reflexión sobre esa reflexión. Más pensamiento. Luego
tira y empuja partes o
"piezas" por aquí y por allá. Nada parece funcionar,
todavía, como creo que debería
funcionar. Me mareo de tanto buscar una excusa para hacer otra cosa
que sea mucho más
fácil. Cuestiono si acaso hubo algo en la idea inicial que valiera
la pena, o si el proceso habrá
de funcionar (siempre funciona.) Siento como si me hubiese caído en
el borde de algún reino
psicológico, colgado de un hilo, preguntándome para qué diablos
me dio por comenzar en esta senda.
En algún lugar, de alguna forma, en algún momento, las cosas
comienzan a tener sentido.
Un concepto clave apoyado por un conjunto de ideas empieza a cobrar
solidez. Todo empieza
a cobrar forma. Entonces llega un momento en el que me encuentro
sobre la cresta de la
ola, lentamente descendiendo. Estoy completando todos los espacios
vacíos, agregando los detalles
necesarios, refinando la expresión hasta que hay cohesión y el
trabajo está completo. Todo
el material se ve rodeado de exclamaciones de entendimiento.
Este ciclo es inherente tanto al proceso de pensar de la vida
profesional, como de las expresiones
digamos un tanto más "artísticas". Un ímpetu positivo
nos empuja a la frontera, procedemos con
torpeza en territorio sombrío y poco familiar y en algún momento
reintegramos la experiencia en algo
que es todo nuevo.
Todavía no sé mucho, intelectualmente hablando, de la naturaleza
del proceso creativo. ¿Qué
principio subyacente está en funcionamiento? ¿Por qué pareciera
ser que hay que esforzarse tanto
para llegar al "meollo"? Mi interés en la productividad
me lleva a preguntarme cómo puedo lograrlo más
rápida, más fácil, más efectivamente, con menos "lío"
y las frustraciones que con frecuencia le acompañan.
Quizá baste solamente entender que así funciona. La sopa necesita
cocerse a fuego lento.
He aprendido que las cosas tienen un ritmo inherente que con
frecuencia no puede comprimirse
en menor espacio y tiempo. Las expresiones creativas y los proyectos
que implican pensar,
necesitan espacio y la habilidad de partes de nuestra computadora
interna (y quizá nuestro Espíritu)
que son subconscientes para que hagan su magia.
Es por ello que resulta muy inteligente poner en algún lugar el
proyecto frente a la mente
tan pronto como éste comienza a emerger en el radar (en un
restirador, en una "Lista de
proyectos", en un lienzo en blanco, o en un pedazo de papel.)
Es bueno también enfocarse creativamente en él antes que la fecha
límite se acerque demasiado.
Enfocarse podrá no parecer que es terminarlo, pero empezará a
agitar la materia subliminal,
la cual requiere de tiempo para madurar apropiadamente. Con
demasiada frecuencia he esperado
hasta el último minuto para aplicar el pensamiento que realmente
requería, que requiere más tiempo,
energía y paciencia que lo que yo me permitía.
Los dos factores del éxito en el proceso de encontrar "el
meollo" parecen contradictorios.
Primero, necesito una intención fuerte. Si me siento frente a la
computadora esperando escribir "algo",
el cerebro me quedará estéril por mucho tiempo. Necesito tener
algo de entusiasmo, saboreármelo,
respecto de expresar algo o lograr algún resultado. Segundo,
necesito dejarlo que siga la corriente,
sin forzarlo o presionarlo demasiado. Una gran emoción con cero
expectativa es la mejor filosofía para
crear algo y una manera muy bonita de andar por la vida. Sé que
todavía puedo mejorar mis
propios comportamientos y hábitos que facilitarían mucho
implementar eso.
"Escribir es fácil. Todo lo que tienes que hacer es mirar una
hoja de papel
en blanco hasta que se te formen gotas de sangre en la frente".
- Gene Fowler
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SUGERENCIA
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