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Pensar requiere de tiempo y energía pero es productivo. Preocuparse
acerca de aquello sobre lo
cual se debería estar pensando, sin hacer algo al respecto, es un
desperdicio de tiempo y una fuga
de energía.
CITA
"No existe excusa alguna a la cual un hombre no acuda para
evitar la real labor de pensar".
- Tomás Alba Edison
"¿Cómo he de saber lo que pienso hasta no oir lo que
diga?"
- E. M. Forster
"Quien desee que una buena idea lo derribe tiene mucho tiempo
de espera. Si tengo una fecha límite
en la cual he de entregar un libreto o un artículo, me siento en la
máquina de escribir y más me vale
decidirme a que se me ocurra una idea".
- Andy Rooney
PARA PENSARLO
"COMO SACARSE LO QUE HAY QUE PENSAR DE LA CABEZA"
¡Ah! El deleite de no pensar.
Los atletas que alcanzan "la zona", los devotos a quienes
les llega "El Espíritu", los cinéfilos y lectores
absortos en la trama, los jardineros que podan sus árboles, los
amantes que se quedan charlando hasta
ya entrada la noche: la dicha de que el tiempo no pasa, de que no
haya estrés, de no tener que...¿pensar?
Sin embargo, hay quehaceres que se tratan de pensar en los cuales
uno puede estar igualmente
"presente": jugar ajedrez, planear un proyecto, negociar,
escribir un ensayo. Por lo tanto, el estado de
productividad en el cual el tiempo desaparece no se trata de no
pensar, sino más bien de no pensar
en tener que pensar. ¿Cómo se le hace para lograr ese estado?
Tienes que lidiar con lo que te saca de ese estado. Pareciera que la
mente está diseñada para ayudar a
cerrar el tramo entre aquello a lo cual te has comprometido y la
realidad actual. Si quieres llegar a un
lugar en el cual no estás, de alguna manera en la cuál no estás
habilitado aún, tu psiquis tendrá la experiencia
de una disonancia cognoscitiva y ejercerá presión hasta que el
resultado se cumpla o que al menos las cosas
comiencen a encarrilarse rumbo a ello.
Si todo está bajo control (en piloto automático) es probable que
no se requiera pensar.
La manera más productiva de hacerlo es pensar lo mínimo
indispensable pero tanto como sea
necesario.
Existen ámbitos distintos los cuales deben revisarse con
frecuencias distintas. ¿Cómo haces para no
pensar en hoy? Es muy probable que varias veces durante el día
tengas que determinar todas los actos
requeridos para hacer las cosas a las cuales te has comprometido. Es
usualmente necesario, sin embargo,
al menos una vez a la semana revisar todos tus proyectos y las
acciones derivadas de éstos. Cada mes
o dos meses, necesitas repasar todas las listas de las áreas de
responsabilidad de tu vida y trabajo para
asegurarte que tengas activos los proyectos adecuados. Resulta muy
buena práctica cada año
repasar los próximos doce o dieciocho meses y formular a dónde
quieres llegar entonces. Y cada
tantos años, tú (y cualesquier otra persona de tu vida) necesitan
pensar en la visión de tu vida y
tu estilo de vida.
Y lo supremo es averiguar tu propósito de estar aquí en el
planeta. Si verdaderamente logras saber
ese, una vez basta, aunque te conviene repasarlo periódicamente
para asegurarte de que lo recuerdes.
Lograrás entrar en un estado de productividad cuando hayas
establecido revisiones cognoscitivas
en todos estos ámbitos y contando con los hábitos y compromisos
para repasarlos a intervalos
apropiados.
Por ejemplo: cuando sabes que estás haciendo de manera constante
alguna versión de la revisión
semanal (poniéndote al día, actualizando todos los ciclos abiertos
de tu vida y tu trabajo) puedes
darte el lujo de no tener que estar pensando en esas cosas de esa
forma durante una semana.
Puedes, de alguna forma, ser feliz y bobo, "haciendo", el
resto de la semana. ¿Por qué? Ya has
pensado en ello lo suficiente y has generado la claridad y
perspectiva necesarias en términos de
un inventario claro de tus compromisos. Y sabes que vas a pensar en
ello de nuevo. Si no haces
la revisión semanal, el saber que tendrías que estar pensando en
algo en algún ámbito te molestará
sin cesar.
Si estás batallando para entrar en tu "zona", poder
lograr tener la "mente como agua", pregúntate
en qué ámbito tendrías que pensar de manera enfocada y hazlo.
Termina el ejercicio.
Luego, puedes aventarte al agua. El agua está muy bien.
"Los avances de la civilización se logran extendiendo el número
de operaciones que podamos
desempeñar sin tener que pensar en ellas. Las operaciones que
requieren el pensamiento son como
los ataques de la caballería en una batalla: están estrictamente
limitados en cantidad, requieren de
caballos bien descansados y deben llevarse a cabo únicamente en los
momentos decisivos".
- Alfred North Whitehead
SUGERENCIA
Repasa, acuérdate y haz que los demás se acuerden de interacciones
y eventos significativos dentro
de siete días. Me refiero a cosas como hacer un resumen de los
apuntes que tomaste, dar
seguimiento a interacciones con clientes, anotar eventos en un
diario... resulta mucho más fácil
volver recordar todos los elementos para su revisión en una semana.
Después de eso, nuestras
mentes tienden a desechar gran parte del contexto de la memoria.
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