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III.5. ELEMENTOS COMPLEMENTARIOS DE
LOS PRODUCTOS
Hay una serie de elementos que
algunos autores los analizan al
margen del producto, pero que
constituyen una parte fundamental
del conjunto, como son la marca, el
envase y la etiqueta.
Debemos considerar al producto
como un conjunto de varios elementos
(producto en sí, marca, envase y
etiqueta). En este conjunto, todos
los elementos juegan un papel
fundamental. Existen productos de
gran calidad, con una etiqueta clara
y atractiva y un envase acertado,
que no se venden porque el
consumidor no tiene un conocimiento
claro de la marca, o porque ésta le
transmite una imagen negativa. De la
misma manera, buenos productos de
importantes empresas con una óptima
imagen de marca, ven como el
consumidor rechaza sus productos al
considerar negativo el envase en el
cual son presentados.
Por ese motivo consideramos al
producto como un "todo",
un conjunto en el cual todas sus
partes juegan un papel decisivo.
La marca es un nombre, símbolo
o diseño, o alguna combinación de
estos tres elementos, cuya finalidad
es distinguir los productos o
servicios que cada empresa ofrece al
consumidor. En muchos casos la marca
es lo que realmente diferencia a
productos iguales o similares. La
marca no solo identifica al producto
y a su fabricante, sino que es una
especie de bandera que resume en sí
misma todo el contenido del
producto, la empresa fabricante, su
prestigio en el mercado, la imagen
de la empresa, etc.
De cara al consumidor, la marca
garantiza una serie de características,
principalmente la calidad del
producto. En la sociedad actual, la
marca ha conrado una importancia
vital, al emplear el marketing los
medios de comunicación de masas
para, no sólo informar, sino
persuadir al consumidor, a través
de la publicidad, de la conveniencia
de comprar un producto determinado.
Utilizando una serie de técnicas,
cada vez más depuradas, se trata de
potenciar la imagen de marca, es
decir, el concepto que de la misma
se forjó el consumidor.
A través de la imagen de marca
de los productos del mercado, los
consumidores rechazan, eligen,
compran o citican un determinado
producto.
Así, cuando nos referimos a los
automóviles "Mercedes",
estamos personificando en una sóla
palabra todo lo relativo a los
productos de esta empresa. Pero la
realidad de la vida moderna nos
plantea el problema de que si
dirigimos el marketing del producto
a los atareados y veloces
consumidores que circulan de prisa,
que leen de prisa, que comen de
prisa, en definitiva, a unos
consumidores que viven de forma
acelerada, no podemos emplear las
marcas caligráficas, ya que, con
mucha probabilidad, el consumidor no
tenga tiempo para leerlas (la
publicidad no se dirige a un ejército
en formación, sino a una masa que
circula alocadamente). Surge así el
logotipo.
Podemos definir al logotipo
como la expresión gráfica de una
marca, que permitirá crear la
imagen de aquella marca, potenciar
su recuerdo. La estrella de
"Mercedes" es un buen
ejemplo de lo que debe ser un
logotipo. Su sola presencia (ni
siquiera es necesario que aparezca
el nombre de la marca) significa
para el consumidor "automóvil,
lujo, velocidad, elegancia,
prestigio, ingeniería alemana,
fiabilidad, clase,
calidad....". Podríamos
ennumerar varios logotipos, de
diferente concepción y diseño,qué,
rodeados e impulsados por unas
buenas políticas de marketing
integral, han conseguido
posicionarse en nuestra mente como
la estrella de mercedes; la cruz de
"Bayer", la concha marina
de "Shell", la caligrafía
propia de "Coca Cola", el
amarillo de "Kodak", el león
de la "Metro Goldwyn Mayer o la
manzana mordida de
"Appel". El logotipo tiene
una gran fuerza evocadora y es hoy
en día un requisito indispensable
para el buen posicionamiento de una
marca.
La palabra o expresión que sirve
de marca, es el vehículo que puede
conducir a un producto a su éxito o
fracaso. Algunas empresas o
productos tienen nombres que las
conducen irremediablemente al
anonimato. Empresas que se forman
con las iniciales de los socios, o
con las iniciales de la actividad a
la que se dedican, y que culminan
con el clásico S.A.
("CACAMASA",
"MOTUSA",
"REMENASA"...) no
facilitan para nada al consumidor
información sobre el producto u
actividad que desarrolla la empresa.
O empresas que se empeñan en
llevar el nombre de sus socios
fundadores por los siglos de los
siglos...("Muebles
Conejero" , "Jabones
Cabrerizo"...).
Indudablemente los nombres
pierden sentido. En una carretera
encontre una pequeña nave
abandonada. Eran las ruinas de un
antiguo negocio dedicado, entre
otras cosas, a la compra venta de
terrenos, fincas, urbanizaciones,
casas. Desconozco el motivo por el
cual la empresa fracasó. Ni la
fecha de su cierre. Pero estoy
seguro de que con su nombre, en
nuestros días, no atraería
excesivos clientes. En una de sus
fachadas aún se podía ver los
restos de un gran mural pintado dónde
se leía "Inmobiliaria
Nuclear".
En U.S.A se elaboraba un caramelo
que se comercializaba con el nombre
de AYDS. Sus ventas descendieron de
forma alarmante. No es de extrañar.
¿Compraría usted un dulce para sus
hijos que se llamase SYDA?. Alfonso
D'Abruzzo recorría los estudios
cinematográficos en busca de pequeños
papeles que se le negaban una y otra
vez. Hasta que cambió su nombre por
el de Alan Alda. No luche contra la
mente del cliente. haga cambios en
su nombre si es necesario.
Según Kleppner y Buskirk, la
marca ideal a de cumplir unos
requisitos teóricos:
- Sencilla y corta:
"KAS" resulta más
atractiva y más económica
(alto costo medios
publicitarios) que
"Refrescos del Norte".
"El Corte Inglés",
por ejemplo, incorpora en la
etiqueta de muchos de sus
productos la marca
"CORTTY".
- Fácil de leer, pronunciar
y recordar: Si la marca
consiste en una marca rara, el
consumidor tardará más tiempo
en aprenderla; o quizás la lea
mal, con lo cual le será más
complicado almacenarla en su
memoria. La marca "Coca
Cola" es una palabra con raíces
castellanas, y al consumidor
americano le resultaba difícil
de pronunciar. Por ello, en los
países anglosajones se conoce
al popular refresco como
"Coke"(pronunciada
Couck, aproximadamente), palabra
que aparece en sus envases. Hoy
en día, en España, también
aparece esta marca, pero al
consumidor español le resulta más
sencillo pronunciar "Coca
Cola". No ocurre lo mismo
con "Pepsi", que
resulta fácil para ambos
consumidores. En los países de
habla hispana (y ya que hablamos
de refrescos) presentó algunos
problemas, por este motivo, el
lanzamiento de la marca
"Schweppes" (yo mismo
la sé pronunciar, pero confieso
que he tenido que recurrir a una
lata de tónica para escribirlo
correctamente).
- Fácil de reconocer y
recordar: En una marca no sólo
la palabra es importante. Juegan
un papel esencial los colores,
el logotipo, el tipo de letra,
el fondo sobre el que se
presenta, etc.
Eufónica: Aunque
parezca lo contrario, esta
palabra quiere decir agradable
al sonido. Existen experimentos
que demuestran que algunas
combinaciones de sílabas
resultan más agradables que
otras para la mayoría de las
personas. Incluso existen
combinaciones muy desagradables.
- Distintiva: Sobre
todo a de tener personalidad,
que no se parezca en exceso a
las demás. A de ser
inconfundible. En un mercado
caracterizado por la
homogeneidad de productos, hemos
de emplear marcas originales.
- Asociable al producto:
La palabra Aspirina está
estrechamente ligada al dolor de
cabeza y a su solución, pero
esto es debido, probablemente,
al tiempo que a permanecido como
único remedio para el malestar
general. Otros casos más claros
de asociación son, por ejemplo,
"Nescafé" o
"Avecrem". De todas
formas yo me quedo con tres; ¿A
qué podemos asociar
"Schweppes"? ¿Ha
probado a abrir un botellín de
tónica? Si lo hace se dará
cuenta de la similitud entre el
sonido y la marca. Lo mismo se
puede decir de
"Pepsi". ¿Que sonido
emite su cámara al sacar una
fotografía? La mía hace
"Kodak".
- Legalmente protegible:
Hay que garantizar el derecho al
uso exclusivo de la misma.
Pero, a pesar de todas esta
condiciones, el que verdaderamente
decide es el consumidor.
"Xerox" se gastó millones
de dólares en asociar su marca a
computadores. Pero para el
consumidor "Xerox"
significa y significará
irremediablemente
"copiadoras"
(afortunadamente para Xerox, a pesar
de todo.)
Walt Disney descubrió que había
un segmento del mercado formado por
jóvenes de 15 a 25 años de edad,
que reclamaba un producto en el
molde de Mickey Mouse. Su yerno,
Ronald Miller, ideó la estrategia
de cambio de producto, apoyada
fundamentalmente en un nombre nuevo.
Así nació "Touchstone
Pictures", productora de éxitos
como "Roger Rabitt",
"Beberly Hills",
"Tres solteros y un bebé",
etc.
En un establecimiento se
colocaron dos televisores idénticos
(el mismo aparato) pero uno llevaba
la marca "RCA" y otro la
marca "SANYO". Un estudio
observacional no demostró que el
76% se había decantado por la marca
"SANYO".
El uso de las marcas cobra cada día
mayor importancia. Existen casos de
productos que no llevan marca
(pinzas, acero, tornillos, leña..)
pero esta situación tiende a
desaparecer. En un mercado donde
todo gira en torno al
posicionamiento mental del cliente,
sólo aquel que no está dispuesto a
mantener una calidad , puede ignorar
el uso de la marca.
El envase surgió como una
necesidad manifiesta de proteger el
producto desde su lugar de producción
hasta que llega al consumidor. Hoy
en día, está función no es más
que una de las muchas que el envase
desempeña y no es necesariamente la
más importante. Existe una
verdadera preocupación en la
sociedad actual por la presentación
y el diseño, obsesión que se ha
trasladado al envase. Ha surgido
toda una industria para la belleza
del envoltorio, la cual tiene una
gran demanda sobre todo en época
navideña. Los grandes almacenes
crean incluso departamentos
especiales para el envoltorio de
productos. Es innegable que la
presentación de un producto juega
un papel importantísimo en la
concepción global del producto como
tal.
En el recorrido que hace un
producto desde su lugar de fabricación
hasta el cliente, podemos encontrar
tres elementos:
- Envoltorio: El que
envuelve a la unidad de
producto. Es el que llega a las
manos del consumidor. Envoltorio
es, por ejemplo, la caja de los
zapatos, las envueltas del
chocolate, el tambor del
detergente, la botella de
aceite, el brick de leche, el
saco de las patatas, la lata de
anchoas, la caja y el frasco de
la colonia...
- Envase: Es el que
contiene varios productos, cada
uno con su correspondiente
envoltorio. Podríamos decir que
es el envoltorio para el
detallista. El envase ha sido
credo para facilitar la
distribución de productos.
Frecuentemente nos podemos
encontrar envases incluso para
el consumidor: pañuelos de
papel, en su correspondiente
envoltorio cada 20 pañuelos,
dispuestos en un envase de plástico
para 10 unidades, latas de
refresco en un envase de plástico
con 4 unidades, 12 bricks de
leche en una caja de cartón,
etc.
- Embalaje: Módulo que
agrupa varios envases colectivos
para su transporte, almacenaje y
más económica distribución a
través de los canales. Sus
materiales están pensados en
función de una logística
distributiva, sin tener en
cuenta elementos estéticos
(como ocurría con el envoltorio
y el envase), destacando
cualidades como la economía,
robustez, estabilidad,
manejabilidad.
El envase cumple dos funciones
perfectamente diferenciadas: en
primer lugar conserva, protege y da
seguridad al producto; y en segundo
lugar sirve de medio para comunicar
aspectos relacionados con las políticas
de impulsión del producto: soporta
la publicidad, promociones, imagen
de marca, en definitiva convencer al
cliente de que sea él y no otro el
elegido.
Por último, siempre hay que
tener en cuenta la necesidad que
tiene un envase de ser racional:
racional en cuanto a su manipulación,
en cuanto a su almacenaje ( adaptado
a las normas de "paletización")
,racional para su transporte ( si va
a ser transportado en camiones, o en
furgonetas a mano, o si va a ser
cargado por grúas en barcos, etc.),
racional en cuanto a su distribución
(colocable en lineales, escaparates,
etc. dónde no sirve un envase
inestable o que deseconomize
espacio).
Las técnicas de Merchandising
han estudiado a fondo las funciones
de los envases en los puntos de
venta, y han diseñado una serie de
elementos para los mismos, como los
lineales, cabezas de góndolas,
dysplays, expositores,
dosificadores, etc.
Otro aspecto a tener en cuenta es
la evolución de los materiales
destinados a los envases. De la
antigua caja de madera para embalar
o el papel de estraza para envolver,
hemos pasado a materiales sintéticos,
cartones, plásticos, etc., primando
en este apartado dos aspectos: la
economía y la ecología, que cada
vez preocupa más a un consumidor más
culto y más sensibilizado por el
medio ambiente.
Por último, hay que mencionar
(como veremos más adelante) que el
producto es el medio en el que se va
a soportar una acción de marketing
promocional; y más concretamente,
el envase y la etiqueta van a ser
los protagonistas de las
promociones. Veamos algunos ejemplos
relacionados con el envase:
Se puede incorporar al
producto, cambiando su envase, un
regalo promocional, por ejemplo,
adosando un cepillo de dientes a
la pasta dentífrica, o un
cuchillo a un bote de mantequilla,
una cucharilla a un yogur. A veces
el regalo puede ir dentro del
envase (un reloj en el interior de
un tambor de detergente) con lo
cual la etiqueta se convierte en
protagonista de la promoción.
Cuando el envoltorio tiene una
posterior utilidad, cómo ocurre
con los botes de "Nescafé",
"Cola Cao", los vasos de
"Nocilla", etc. También
puede ser el envase el que realice
esa función, por ejemplo,
"Cola Cao" presenta un
maletín con tres paquetes dentro.
Este maletín (envase)
posteriormente puede servir
"para guardar los juguetes
favoritos, de baúl de los
recuerdos, o de caja de
herramientas", como dice un
spot de televisión que comunica
al espectador esta promoción.
E incluso cuando la promoción
es el propio envase, cómo ocurre
con el caso "Tetrapack"
de patente sueca, que ha servido
de cambio de envase para muchos
productos (leche, vino, aceite,
zumos, agua...) y se ha convertido
en acción promocional de dichos
productos.
Un buen envase debe de reunir dos
cualidades esenciales: en primer
lugar, que sea homologable, es
decir, que el consumidor lo
identifique con el producto (por
ejemplo, los paquetes de tabaco
llevan el mismo formato y nadie
identificaría como tabaco una marca
de cigarrillos en una lata ovalada.
Sin embargo, las latas ovaladas son
homologadas por la mente del
consumidor como envases de conservas
en aceite); en segundo lugar, hay
que procurar que el envase diga algo
acerca de las características del
producto. Esto resulta algo más
complicado. Por ejemplo, la botella
del "gel Tacto leche"
recuerda por su forma y color a una
botella de leche.
Por último, tenemos que hablar
de la etiqueta, que es la
parte del producto que lleva impresa
la marca e información escrita
acerca de las características del
producto o empresa fabricante. Al
igual que con los elementos
anteriores, debe de ser atractiva y
agradable, para que el consumidor
logre identificarla y recordarla.
Por ejemplo, muchos de los envases
de tomate frito son los mismos, es
decir, latas cónicas de 200 o 500
grs. El color de la lata es el mismo
para todos, un color metálico. El
elemento que marca las diferencias
en este caso es la etiqueta. En un
estudio observacional de hábitos de
compra, los resultados nos han
demostrado que hay una marca más
elegida que las demás.
Evidentemente se trata de un buen
producto, con un precio agradable
para el consumidor, y con una buena
imagen de marca, pero la etiqueta
juega un papel esencial a la hora de
la elección del producto. Se trata
del tomate "Orlando", y su
etiqueta destaca en los lineales de
los puntos de venta por ser
completamente roja. El consumidor la
reconoce, la identifica con la marca
y con el producto tomate, y se
dirige automáticamente a por ella.
Pero, como hemos dicho
anteriormente, las etiquetas cumplen
una segunda función: dan información
del producto, características,
restricciones, composición, fecha
de caducidad, fabricante, etc. y son
el soporte de muchas de las
promociones relacionadas con el
producto (por ejemplo, sólo se
modifica la etiqueta pata una
promoción-precio que oferta 10
ptas. menos. O en una promoción que
dice "recorte el código de
barra de cuatro etiquetas de
'Danoplait' y envíelas al Aptdo.
208208208 de Barcelona. Participará
en el sorteo de cuatro viajes para
dos personas.....
Por último hay que hacer mención
al carácter (cada vez más)
obligatorio del uso de etiquetas, ya
que existe una información que
obligatoriamente hay que
proporcionar al consumidor.
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